La displasia del desarrollo de la cadera (DDC) es una alteración en la que la cabeza del fémur no encaja correctamente en el acetábulo (la cavidad de la pelvis). Es la anomalía musculoesquelética congénita más frecuente, con una incidencia de 1-3 por cada 100 nacimientos.

¿Cómo se detecta?

El diagnóstico precoz es fundamental: cuanto antes se trata, mejor el resultado y menor la intervención necesaria.

  • Exploración clínica neonatal: El pediatra realiza las maniobras de Ortolani y Barlow en los primeros días de vida. Si hay limitación de la abducción (apertura de las piernas), se sospecha displasia.
  • Ecografía de cadera: Es la prueba de imagen de elección antes de los 6 meses, cuando los huesos aún no están osificados.
  • Radiografía: Se usa a partir de los 4-6 meses para valorar el grado de displasia mediante el ángulo acetabular.

Señales que los padres pueden notar: asimetría en los pliegues del muslo, diferencia en la longitud de las piernas, limitación al abrir las caderas al cambiar el pañal.

El arnés de Pavlik y el rol de la fisioterapia

En los casos leves a moderados detectados antes de los 6 meses, el tratamiento de primera línea es el arnés de Pavlik, un dispositivo ortopédico que mantiene las caderas en posición de flexión y abducción.

La fisioterapia pediátrica es esencial como complemento:

  • Ejercicios de movilización suave para mantener el rango articular mientras se usa el arnés.
  • Vigilancia del desarrollo psicomotor: con el arnés, algunos hitos del movimiento pueden retrasarse y el fisioterapeuta ayuda a estimularlos.
  • Rehabilitación posterior al retiro del arnés o tras la cirugía, para recuperar la función completa.
  • Orientación a los padres: posturas correctas para cargar al bebé (posición de rana), cambio de pañal y baño.

Consejo para padres

Si el pediatra detecta o sospecha displasia, no se alarmen: el pronóstico con tratamiento precoz es excelente. La mayoría de los bebés tratados a tiempo no tienen ninguna secuela. La clave es la constancia y el seguimiento regular.

En Fisiomedical tenemos experiencia en fisioterapia pediátrica y trabajamos de la mano con el equipo médico de cada niño para garantizar la mejor evolución posible.