Cambiar las cuerdas es lo más barato que puedes hacer por tu sonido, y casi nadie lo hace a tiempo. Cuerdas nuevas devuelven brillo, afinación y ganas de tocar. Aquí va lo que necesitas saber.
¿Cada cuánto cambiarlas?
No hay una fecha fija: depende de cuánto toques y de tu sudor (sí, tu sudor las oxida). Como referencia:
- Tocas a diario: cada uno o dos meses.
- Tocas algunas veces por semana: cada tres o cuatro meses.
- Señales claras: se ven opacas, suenan apagadas, se sienten ásperas o ya no afinan bien.
Calibre: ligero o grueso
El calibre es el grosor de las cuerdas. Las ligeras (por ejemplo 0.010 en eléctrica) son fáciles de pisar y hacer bends, ideales para empezar. Las más gruesas dan más volumen y cuerpo, pero exigen más a los dedos. Si recién arrancas, ve ligero.
Material según tu instrumento
- Acústica: bronce fosforado para un tono cálido, u 80/20 para más brillo.
- Eléctrica: níquel, el estándar equilibrado.
- Clásica: siempre nylon, nunca metal. El metal puede dañar una guitarra pensada para nylon.
El error más común
Cambiar solo la cuerda que se rompió. Las demás ya están gastadas, así que tu guitarra suena dispareja. Cuando se va una, conviene cambiar el juego completo.
¿Lo hago yo o lo llevo?
Con práctica, cambiar cuerdas es parte de tener una guitarra. Pero si no quieres pelearte con el proceso, o si además quieres que aprovechemos para limpiar el diapasón y revisar la afinación, encordamos tu instrumento en el taller mientras esperas. Pásate por la casa y te dejamos sonando como nuevo.